Son dos detalles pequeños que el cliente nota cuando algo falla. Un sitio sin candado espanta, y un correo que llega desde un remitente desconocido se va a la carpeta de no deseados.
El navegador muestra el candado y nadie ve advertencias de sitio inseguro.
Los certificados vencen. La renovación se hace sola y se vigila.
Los avisos e informes salen desde una dirección de su dominio.
El correo se configura para que no caiga en la carpeta de no deseados.
Se revisa que los certificados y los envíos sigan funcionando.
Si algo va a caducar, se detecta antes de que afecte al cliente.
Palabras exactas que puede usar en la visita. Sin tecnicismos.
«Fíjese en el candado del navegador: ese certificado está a nombre de nuestra empresa.»
«El informe le llega desde nuestro correo, no desde un remitente raro que su antivirus va a bloquear.»
Usted distribuye con su propia marca. Esta es la lista de a quién le sirve y con qué argumento.
Sus áreas de sistemas revisan certificados antes de aprobar el acceso.
Si el aviso no llega a la bandeja de entrada, el servicio no sirve.
Un sitio con advertencia de inseguro pierde la venta en el primer clic.
Donde la seguridad del canal es requisito, no preferencia.
Los dejamos resueltos para que usted no tenga que acordarse.